Cómo desaprovechamos la tinta de las impresoras

En Microsiervos se hacen eco del desperdicio monumental que supone en general cambiar el cartucho de la impresora Inkjet: tirar alegremente a la basura uno de los líquidos más caros del planeta.

Precisamente hace unos días que empecé un programa de reciclaje doméstico (más bien reutilización) con una vetusta impresora que todavía aguanta después de muchos años de uso y abuso, y se sigue portando muy bien: Ubuntu la reconoce a la primera e imprime muy bien en ella (Epson Stylus Color 400). Rellenar un cartucho con tinta negra Quink (de Parker) de estilográfica es sencillo, rápido y limpio (sí, limpio: no te pones tinta hasta las orejas si sigues las instrucciones.) Sólo necesitas una jeringuilla con aguja, la tinta y algo de cinta adhesiva.

Y ¿sabéis qué? No he notado ninguna pérdida de calidad en la impresión, la maquinita no se ha quejado y puedo imprimir sin gastar dinero innecesariamente. Con un solo tintero de Quink puedes rellenar hasta 10 veces un cartucho por unos 2 euros: o sea, 20 céntimos por cartucho. No está mal.

Si tienes en casa alguna impresora a punto de jubilar con la que no te importe experimentar de esta manera, puedes encontrar instrucciones para tu modelo en muchos sitios de internet.

Así, sigo empleando para listados largos y textos para leer de una cierta extensión esta vieja impresora, por un precio que nada tiene que ver con el “oficial”. Las instrucciones para un modelo en concreto, sea Canon, Epson, HP, Lexmark… puedes encontrarlas fácilmente. Prueba una búsqueda en Google.