La Fuga, de Pascal Blanchet

Siguiendo con nuestra serie de artículos dedicados a comics que se han creado íntegramente con programas de dibujo vectorial, queremos compartir aquí un comentario sobre el excelente La Fuga de Pascal Blanchet, el mismo autor de White Rapids.

La fuga, en versión española, ha sido ha editado  por una pequeña editorial que tiene un catálogo de un gusto impecable: Bárbara Fiore. La edición original fue publicada por Éditions de la Pastéque de Montréal, Québec. Es una historia aparentemente sencilla y contada con una gran economía de medios, pero que oculta una inmensidad de sentimientos y emociones que se abren paso a cada página. Un músico ya anciano y con el fin ya muy cerca, recuerda los momentos más significativos de su vida, con la música como esencia de lo que ha sido y en definitiva como elemento trascendente que quedará fluyendo siempre, más allá de su existencia terrena.

Cuando uno piensa en el estilo gráfico moderno y la música de Jazz es inevitable que venga a la cabeza Jim Flora. Buena parte de su obra más conocida era, al fin y al cabo, un puente entre el diseño y la música. Llevar la sensibilidad de un ámbito al otro, algo difícil en sí, Flora lo hacía con suma facilidad. Aquí, Pascal Blanchet ha salido airoso de la misma prueba. Como una prueba adicional de esta integración, al final tenemos un recortable con la discografía que nos aconseja para sumergirnos en la historia. Cada sección cuenta con su propia banda sonora, con una variedad de música de Big Bands como las de Duke Ellington, Benny Goodman o Louis Armstrong.

La fuga es un homenaje al jazz, al amor, a la dignidad, a los abuelos, y nos recuerda que ellos también han tenido treinta años y toda la vida por delante. Una historia magistralmente narrada… sin palabras.

En poco más de un centenar de páginas, Blanchet logra una extraña unión de imposibles: imágenes que evocan música, ilustraciones que se animan y conforman secuencias de dinámica propia, bitonos que explotan en un arcoiris. Una especie de eclosión sinestésica donde los sentidos se confunden y entrelazan para conseguir una experiencia única. Lo que debería ser una seguido de ilustraciones a toda página, estáticas, toma vida y movimiento, quizás avivadas por el aliento del gran Al Hirschfeld, omnipresente, inspirador claro de esa línea refinada y delicada, que nos lleva entre algodones. La ausencia de palabras confirma tan sólo lo que estábamos viviendo: que La Fuga no es un libro para leer. Es un libro que se siente. (del comentario sobre la Fuga en la web de la editorial).

La fuga, gráficamente, es un homenaje a todo el estilo gráfico moderno y elegante que se puede disfrutar en una parte de los diseñadores gráficos e ilustradores que trabajaron en especial a lo largo de los años 50… Lustig, Rand, Bass, Al Hirschfeld… Muchas de las ilustraciones del libro nos recuerdan ciertamente algunos de los momentos más inspirados de películas de animación, cortos comerciales o carteles. Por ejemplo, una de los guiños que nos hace Blanchet es una revisión del famoso cartel de Saul Bass para Vértigo.

Sucede con demasiada frecuencia que en las ediciones extranjeras de una obra no se respetan detalles que sí tienen su importancia, como el tipo de papel y la rotulación. Pienso, por ejemplo, en la edición española de Krazy & Ignatz de George Herriman que, aún teniendo sus aspectos positivos, ha descuidado aquello que redondearía la edición, en lo que se refiere al papel elegido y la rotulación. No es este el caso, por fortuna, de la edición que Bárbara Fiore ha hecho de La Fuga. El papel es una parte integral del efecto global de la obra y se ha respetado la elección original. Un papel crema que recuerda la funda de los discos antiguos, como nos muestra la misma portada; es importante tanto su tacto y gramaje como su color. Un color de papel que sirve como tono unificador de la gama cromática limitada al rojo y el marrón de la historia de Blanchet. La rotulación es mínima y bien integrada en las imágenes, respetando el estilo que había utilizado el autor en la versión original, y nos guía entre largos pasajes mudos (o deberíamos decir acompañados por la música implícita), en los que la narrativa íntegramente corre a cargo del dibujo. No es, por tanto, un cómic al uso, con los típicos bocadillos para los diálogos, o una narración en off. El texto se ha reducido casi al mínimo y tiene más de exquisito cuento ilustrado que de historieta.

Técnicamente, para aquellos que disfrutamos de la técnica vectorial de dibujo, hojear La Fuga, como también sucede con Jazz Club y con White Rapids, es una lección continua de cómo sacar partido a un programa como Illustrator para resolver los retos narrativos y plásticos que tiene el dibujante de cómics. Es un libro que se disfruta, del que se aprende y que se quiere tener cerca como inspiración: cada página puede ser una propuesta o un reto para el ilustrador: ¿cómo harías para conseguir este efecto? ¿cómo resolverías esta ilustración en particular? Preguntas que el artista disfruta tanto de intentar responder como de contestar con una nueva pregunta.

Que lo disfrutéis.

La Fuga, Pascal Blanchet. ISBN: 978-84-934811-5-5

Septiembre 2007 / Rústica / 15 x 20 / 136 páginas / 15 €

2 opiniones en “La Fuga, de Pascal Blanchet”

  1. o waw yo leí ese libro!!! está hermoso!!!!
    y estaba n una librería d niños en méxico XD

    de verdad valió la pena q lo hicieran y q de algún modo llegara para acá

Comentarios cerrados.